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EdwardElric
Remero


Registrado: 01 Jun 2008
Mensajes: 5
Ubicación: Central City



MensajePublicado: Lun Jun 02, 2008 7:29 pm Responder citandoVolver arriba

Uno de mis primeros fics terminados, lo dejo para q lo leais, esta realemnte bien n_n

Cuando el fin venga

Dos jóvenes se encuentran sentados entre árboles y piedras, en medio tienen una hoguera encendida con madera seca y un par de piedras. Uno de los que se encontraban allí sentados era Alex, un muchacho de unos 19 años , él tiene el pelo medio largo y castaño claro y ojos azules a juego con su ropa. La otra que se encontraba con Alex es Julia, una niña cuatro años menor que Alex, ella tiene el pelo largo y rojo como el fuego al igual que sus ojos, y vestía ropas color negro para ocultarse mejor por la noche. Estaba anocheciendo y el cielo se oscurecía cada vez más, entonces Alex, se levantó de su sitio en el suelo y cogió de su mochila una carta. Antes de irse le puso su mano suavemente en el hombro de Julia como queriendo decirle que ahora venía y que no se preocupara. Alex se dirigió a un abismo que había al lado, abrió el sobre, sacó unos folios que había escrito el mismo con una pluma y tinta de color negro. Antes de leer miró lo que había más allá de ese abismo y observó que abajo del todo había un poblado desierto hace muchos años por la Contaminación que se había producido. Alex leyó en voz alta aquella carta para que la escuchara el pueblo solitario, la carta así decía:
“Esta es mi historia, no... no sé si habrá otro momento para contarlo. Yo nací en un pueblo llamado Besaid. Me crié junto a mi familia y un grupo de venerables sabios que me enseñaron que todo el mundo tiene un don único, unos tienen un don más especial que otros pero todos igual de útiles para el mundo. Los venerables me enseñaron a dominarlo y controlarlo a mi voluntad. Cuando cumplí 16 años, una familia vino nueva al pueblo y se trasladó en frente de mi casa. Yo y los venerables fuimos por la tarde para darles la bienvenida al pueblo y le regalamos una rama de Matilisguate. Yo me fijé por un momento en una chica que había dentro que era la hija de aquella familia. Quise hablar con ella pero los venerables no me lo permitieron así que, por la noche me escape y la vi justo bajando la basura a un contenedor, esa era mi ocasión para hablar con ella:

Alex: Hola, me llamo Alexander, pero puedes llamarme Alex. ¿Tu como te llamas?

Julia: Me llamo Julia. Encantada de conocerte Alex.

Alex: Igualmente. ¿Te encuentras a gusto en el pueblo?

Julia: Si, es un pueblo precioso y la gente es bastante agradable. Me gustaría conocer más el pueblo.

Alex: Si quieres yo te lo puedo enseñar. ¿Mañana te viene bien?

Julia: Gracias Alex, quedamos mañana en la puerta de mi casa.

Julia ya se iba a ir y la paré para decirle que se llevara la planta que les regalaron los venerables. Ella asintió con la cabeza moviendo su hermoso pelo rojo como el fuego y se fue afirmando lo que la dije. Al dia siguiente, la lleve al centro del pueblo donde se encontraba un árbol de Matilisguate. Allí le explique a Julia que este árbol nos mantenía a salvo de la Contaminación. La Contaminación es un fenómeno erróneo en el planeta como si un virus estuviese invadiendo un ordenador y hace que una población se contamine y no sea posible la vida. Aunque los venerables dicen que lo produce la falta de fe del ser humano, yo estaba seguro de que se producía simplemente porque los seres humanos no sabemos cuidar nuestro planeta y eso fue lo que impulsó a la familia de Julia a trasladarse de pueblo dejando atrás su antiguo hogar intoxicado por un error.
Tres años más tarde, cuando Julia cumplió los 15 años y yo los 19, los venerables visitaron a Julia y la llevaron a la cámara de los ritos que se encontraba en el templo del pueblo. Allí, uno de los venerables, la dijo que el fin se acercaba y que el planeta se consumía lentamente por la Contaminación que arrasaba todo a su paso, solo ella podía evitar que el planeta siguiera muriéndose plantando de nuevo, como en nuestro pueblo, un árbol de Matilisguate en el corazón del propio pueblo. Yo estaba con ella en la cámara junto a los venerables para que no se sintiera sola, pero ella, antes de responder nada a los venerables, decidió hablar conmigo:

Julia: Alex, no puedo hacer lo que me piden, es de locos. Quieren que recorra los pueblos supervivientes y que plante un árbol en cada pueblo para que la Contaminación no destruya el planeta. Y además, ¿por qué lo tengo que hacer yo? Es decir, seguro que hay gente que lo podría hacer mejor que yo. Yo no conozco el mundo, no sabría a donde dirigirme, y tampoco sé como voy a plantar un árbol del que solo hay un ejemplar existente y es un árbol que no produce semillas.

Alex: Cálmate Julia, te lo han dicho todo de golpe. Ya sé que lo que te han pedido no es fácil, y sí, seguramente haya más personas que lo podrían hacer mejor que tú, pero es imposible porque nadie tiene tu don. Tú tienes el don de hacer florecer un árbol en el corazón del pueblo, sólo encontrando el corazón de cada pueblo lo salvarías.

Julia: Alex, no puedo hacerlo, no sé como usar mi don.

Alex: Eso es porque no has tenido ocasión. El árbol de Matilisguate de este pueblo está marchitándose, si utilizas tu don sobre el corazón del pueblo salvarás el árbol y el pueblo.

Julia: ¿Y cómo sé dónde está el corazón del pueblo?

Alex: Concéntrate, sólo tienes que usar la lógica, si tienes que plantar un árbol de Matilisguate en el corazón del pueblo, y en este pueblo ya hay uno plantado...

Julia: El corazón del pueblo estaría debajo del árbol, ¿no?

Conteste positivamente a Julia y fui a decirle a los venerables que volvíamos enseguida. Llevé a Julia por un tunel que llevaba a la parte inferior del árbol, justo debajo de donde acaban las raíces junto una estatua de una mujer muy hermosa por lo que aparentaba. En la parte inferior de la estatua había una inscripción que leyó Julia atentamente:
“Tan cerca, pero tan lejos estarás siempre dentro de mi corazón, con la presencia de la melodía en el aire. Hasta el momento nos quedamos tan cerca que nunca se perdió dentro de nuestros corazones el fantasma de las estrellas, lo veremos algun día. En la oscuridad de la luz a pesar de que nunca, ningún día sabremos que en el largo cielo hay tanto que ver. Sin esperanza, todavía podremos creer que mañana encontraras el camino a la llave de la vida, la llama que reside en nosotros.”
Al terminar de leer esto, un brillo cegador resplandeció del pecho de Julia y un rayo de luz se dirigió a la estatua. Esto provocó que las raíces del árbol creciera y se revitalizara haciendo florecer sus hermosas flores. Julia, sabiendo que era capaz de utilizar su don, fue a decir a los venerables que iría por los distintos pueblos haciendo crecer el árbol de Matilisguate pero pidió que yo la acompañara por si algo pasara. Los venerables aceptaron y ese mismo día partimos con una mochila cada un con provisiones, pero no demasiadas para no retrasarnos el viaje.
El camino no se nos hacia largo porque estábamos el uno con el otro y eso es lo que necesitábamos para seguir adelante, o eso pensaba yo. Visitamos en primer lugar un pueblo llamado Luca y conseguimos con éxito hacer crecer el árbol de Matilisguate, luego nos dirigimos en Barco por el río de la Luna del Norte llegando a Guadoslam donde tambien conseguimos acabar nuestra misión con éxito. Tambien cruzamos la llanura de los rayos alcanzando un pueblo llamado Macalania y antes de entrar allí, Julia me dijo:

Julia: Alex, recuérdame por qué hacemos este viaje.

Alex: Hacemos este viaje porque tienes que salvar a todas las personas y tienes que salvar al propio planeta.

Julia: Eso ya lo sé, pero lo que no sé es por qué lo hacemos, aunque salve a las personas de la Contaminación, éste no se irá nunca, seguirá volviendo para destruir mas pueblos y no podemos estar viajando para recomponer el árbol de cada pueblo eternamente.

Alex: Vamos Julia, no pierdas la esperanza, quizás cuando hagamos brotar el árbol de Matilisguate en el pueblo de Gagazet la Contaminación se irá para siempre.

Julia: ¿Por qué Gazaget? Es el pueblo más alejado de todos.

Alex: Se decía antiguamente que el árbol del pueblo de Gagazet era el más grande de todos y era capaz de absorber todos los males del mundo. Creo que si hacemos crecer ese árbol la Contaminación se irá para siempre.

Julia: ¿Y si no se va la Contaminación haciendo crecer el árbol del pueblo Gazaget?

Alex: No hay que perder nunca la esperanza. Y el pueblo no se llama Gazaget, se llama Gagazet, G-a-g-a-z-e-t, Gagazet. Y si la Contaminación no desaparece, la haremos desaparecer nosotros por la fuerza.

Hicimos crecer un árbol de Matilisguate en Macalania, y aprovechamos para comprar armas, yo compre un sable ancho con el mango largo y Julia se compró una vara que hacía incrementar su poder para poder hacer crecer el árbol de Matilisguate, aunque estuvimos rezando para que no tuviéramos que utilizarlo. Salimos del pueblo por la tarde y acampamos en el pueblo donde hoy nos encontramos. Descansamos para coger fuerzas, porque mañana puede ser nuestro ultimo día de viaje y esperamos que así sea. Estamos ansiosos por regresar a casa. Leo esta carta delante de este abismo, delante de un pueblo muerto por lo que nosotros combatimos e intentamos derrotar para que los fantasmas de las personas muertos por la Contaminación escuchen nuestra historia, para que escuchéis mi historia y sepáis que vengaremos vuestras muertes, y así vuestras almas estarán a salvo y podréis descansar en paz para siempre. Escribo esta carta, donde narro mi historia, para que generaciones futuras sepan lo que hemos hecho y que gracias a nosotros, podrán tener un futuro.

Con esa ultima frase termino mi carta y la arrojo por el abismo para que alguien, guiado por el destino la encuentre.
Ya es de día y Julia y yo nos ponemos en marcha hacia Gagazet. Cruzamos el espeso bosque que separaba nuestra anterior posición del pueblo hasta posar la vista en las casas que nos indicaban que el pueblo estaba próximo. Julia y yo entramos por fin a Gagazet, donde fuimos bien recibidos por el pueblo y por el alcalde del pueblo, que aprovechamos a ir a hablar con él en su casa y allí él nos dijo:

Alcalde: Bienvenidos a nuestro humilde pueblo, buena gente.

Julia: Gracias señor.

Alcalde: De nada.-Dijo con una sonrisa agradable y siguió hablando.- ¿Puedo saber que es lo que venís a hacer aquí, en mi pueblo? Si no os importa decirlo, claro.

Alex: Claro que no importa decirlo. Estamos aquí para plantar un arbol de Matilisguate en el corazón de vuestro pueblo y evitar que la Contaminación lo arrase.

Alcalde: ¿De verdad? ¡Es fabuloso! ¡Es una noticia excelente! Pero resulta que el camino que lleva hacia el corazón de este humilde pueblo se perdió hace algunos años a causa de un derrumbamiento .

Alex: ¿Nos puede llevar al camino, por favor?

Alcalde: Por... por supuesto, como si no, seguidme.

El alcalde parecía nervioso a medida que nos acercábamos al camino. Ya llegamos al bloqueo de piedras que mantenía aislado el corazón del exterior. Yo en ese momento blandí mi sable e hice cortes a las piedras hasta que empezaron a romperse y derrumbándose el bloqueo dejando libre el camino. El alcalde no evitó el decirnos:

Alcalde: Es fabuloso, habéis conseguido destruir el bloqueo.

Alex: Sí, fue bastante fácil. Julia, ya sabes lo que tienes que hacer, entra y haz crecer el árbol de Matilisguate. Alcalde, ¿puede ir arriba y avisar a los ciudadanos del pueblo que se retiren un poco, por favor?

Alcalde: Claro, como no.

El alcalde fue corriendo a avisar a los ciudadanos y Julia entraba en la cueva hacia el corazón del pueblo. Allí, una nueva estatua posaba bajo las ramas muertas del antiguo árbol de Matilisguate plantado varios años atrás. Esta estatua tenía inscrito el nombre de nuestro pueblo, Besaid. Julia recordó que es lo que decía la inscripción de aquella estatua:
“Tan cerca, pero tan lejos estarás siempre dentro de mi corazón, con la presencia de la melodía en el aire. Hasta el momento nos quedamos tan cerca que nunca se perdió dentro de nuestros corazones el fantasma de las estrellas, lo veremos algun día. En la oscuridad de la luz a pesar de que nunca, ningún día sabremos que en el largo cielo hay tanto que ver. Sin esperanza, todavía podremos creer que mañana encontraras el camino a la llave de la vida, la llama que reside en nosotros.”
Pero no pasó nada, Julia estuvo pensando poco tiempo que es lo que quería decir esa inscripción. Julia observó que la estatua era de un hombre y de una mujer y pensó que si lo recitábamos los dos juntos funcionaria. Eso mismo hicimos y mientras el árbol florecía rápidamente, un temblor hizo resonar el suelo, yo salí rápidamente para ver que ocurría y cuando lo vi dije temeroso:

Alex: ¡No puede ser! ¡Hemos llegado tarde! ¡¿Cómo es posible?!

La Contaminación se encontraba de camino aquí mientras nosotros hacíamos crecer el árbol y aunque hubiera crecido el árbol del todo, cubriendo bastante el pueblo por su tamaño, la Contaminación no variaba su rumbo.
Julia salió a fuera para observar conmigo lo que pasaba y su reacción fue exactamente idéntica a la mía.

Julia: ¡Oh, no! ¡Esto es el fin!

Alex: ¡No Julia! ¡Esto no va a ser el fin! ¡No lo permitiré, no señor! ¡No permitiré que llegue le fin! ¿Entendido Julia?

Julia: ¿Pero tu has visto a esa cosa? Es mas grande que este pueblo. ¡Esa masa de color gris y sin cara nos aplastara y destruirá esta ciudad!

Alex: Lo venceremos, juntos, tu y yo.

Julia: Moriremos si lo hacemos. Además, la Contaminación vuela muy alto, ¡no podremos llegar hasta su lomo!

Alex: Moriremos en el intento, porque si no lo intentamos nos matara igualmente. Y lo de llegar hasta su lomo me lo dejas a mi.

Cuando terminé esa frase, mi corazón brilló, como lo hacía Julia siempre cuando plantaba el árbol, y unas alas negras aparecieron sobre mi espalda, abracé a Julia con fuerza y volamos hasta el lomo de la Contaminación.

Alex: ¡Julia! Usa la vara para localizar el corazón de esta cosa, si es que tiene corazón, y prueba a plantar un árbol de Matilisguate, yo mientras le distraeré.

Julia: ¡De acuerdo! ¡No tardes mucho!

Salté del lomo de la Contaminación y volé hasta lo que era su cabeza. Blandí mi sable y empecé a atacarle, pero veía que no lo hacía ningún rasguño. La Contaminación abrió su boca todo lo que puedo y lanzó un rayo de poder que lanzó sobre mi pero lo esquivé lo mejor que pude hacerlo. Mientras, Julia parecía haber encontrado El corazón de la Contaminación y comenzó a plantar un árbol de Matilisguate. El corazón de Julia y el de la Contaminación brillaban tan fuerte como si del propio sol se tratase, pero al fin Julia lo consiguió. La Contaminación se desintegraba poco a poco y cuando terminó de hacerlo, sólo se escuchaban los gritos de alegría y emoción que suponía ver a la Contaminación destruida, para lo que parecía ser para siempre. Creía que se me olvidaba algo, y así era. Me di cuenta de cómo Julia caía al vacío. Yo volé lo mas rápido posible hasta ella. Julia parecía desmayada pues tenia los ojos cerrados y no expresaba ningún sentimiento con la cara, pero al final la rescate a dieciséis metros del suelo junto al árbol de Matilisguate. Dejé a Julia en el suelo cuidadosamente y la toqué la cara para ver como estaba.
Julia no estaba bien, su rostro frió y pálido, su corazón y sus pulmones parados, Julia está muerta. Yo lloraba desesperadamente porque había muerto una de las personas a las que mas amaba. La gente que se encontraba por los alrededores, se unió a mis lágrimas y me dieron el pésame, uno a uno. Esa misma tarde, por la noche, la enterramos junto al arbol de Matilisguate y difícilmente, dije unas palabras sobre ella:

Alex: Julia lo era todo para mí. Desde que la conocí no me separé de ella en ningún momento. Julia y yo hicimos un viaje para salvar a todas las personas de la Contaminación, y eso hemos hecho, pero ha costado la vida de Julia, a la que tanto amaba. Murió por una causa noble, pero nunca sabrá cuanto la amaba, y si hoy siguiera viva se lo diría sin dudarlo. No quiero que nadie me diga que Julia estará en un lugar mejor, en el cielo, porque no es verdad, Julia estará en mi corazón, siempre. Nunca la olvidaré.

Acabé mi discurso llorando, como era lo normal. Julia murió porque sabía que lo debía hacer para salvarnos a todos, y para salvarme a mí, porque ella también me amaba. Hemos ganado la batalla contra la Contaminación, y espero que todas las vidas que han dejado este mundo por esta causa, descansen en paz para siempre, y también espero que esas muertes hayan servido para que las personas se den cuenta de lo que dos personas pueden hacer si se lo proponen de verdad.”


Espero que os haya gustado

_________________
Y si rallo una ralla rallando la ralla en el ralla, ¿la ralla se ralla? que rallada XD


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